Las claves de India y China
Reformas laborales e infraestructuras en China; sector privado y educación en India. Son los puntos fuertes de dos de las economías que más crecen a nivel mundial, algo más que emergentes se podrían considerar. Esas fueron algunas conclusiones sacadas de la primera jornada de la Asamblea del Banco Asiático que se celebra en Madrid hasta mañana martes.

De India se alabó su esfuerzo por liberalizar su economía a finales de los 80; China lo hizo 10 años antes. Además de las reformas del Gobierno, con menos intervencionismo, es importante para ello la participación de la inversión privada gracias al aumento de empresarios.
Así, los índices indios de pobreza bajan a la mitad en 30 años, del 50% en los 70 al 25% actual. El desarrollo educativo ha propiciado el económico: el Gobierno tiene mucho que ver al sufragar el 90% de los organismos públicos pero también el apoyo privado, que permite a los alumnos su mejora profesional y mejor orientación laboral.
En China, el desarrollo de las infraestructuras se inició en la costa, importante para la exportación e importación, y luego en ciudades del interior, con transportes y servicios básicos. Clave ha sido la descentralización estatal, que aporta sólo el 10%, en beneficio de los gobiernos locales.
En India, sin embargo, su estructura federal y las coaliciones políticas dificultan su desarrollo en infraestructuras. Asimismo, ha diferencia de China, no ha garantizado el acceso global a la electricidad y la comunicación en áreas rurales.
En China, las reformas de estos 30 años han flexibilizado y mejorado la producción industrial, con capital humano y tecnológico. Eso sí, la carencia de empleo en ambos países es aguda en zonas rurales, por falta de infraestructura y bajo nivel formativo.
Por último, inversión en tecnología, economía de escala, infraestructura y flexibilidad laboral ayudan al éxito de las exportaciones textiles chinas. No sólo es coser y exportar, claro.
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