Pemex, en el punto de mira de España
Petróleos Mexicanos es el organismo público encargado de extraer y procesar petróleo y gas en México. Pemex es la única petrolera que puede hacer explotaciones en el país pero muchas grandes compañías del sector ya actúan allí: la española Repsol YPF -Pemex entró en su capital social en el 79-, la empresa mixta brasileña Petrobras, la estadounidense Lewis Energy y las mexicanas Servicios Múltiples de Burgos, Industrial Perforadora de Campeche, Desarrollo y Servicio Petrolero y Monclova Pirineos Gas.
México es el segundo vendedor de petróleo a España, por lo que empresas españolas están interesadas en el debate sobre la iniciativa de reforma energética mexicana, por los posibles negocios petroleros que puedan emprender en el país. De Pemex preocupa su carácter de empresa estatal y las condiciones de sus refinerías.
Hay un gran potencial de actividades en las que podrían participar en caso de aprobarse la reforma: basta recordar las ya hechas al sector eléctrico en 1992 -se abrió la puerta a la participación privada en la generación de energía eléctrica, que ya es un 30% del total- y al gas en 2000.
El gobierno español, según apuntan desde México, manejaría documentos sobre estrategias a seguir para participar en el negocio petrolero mexicano: contacto con la Comisión Reguladora de Energía y necesidad de asociarse con empresas trasnacionales para poder entrar al país. El reto del Pemex consiste en cambiar su régimen fiscal: destina el 60% de sus ingresos a las arcas públicas, lo que a cualquier empresa dificulta su funcionamiento.
Energy Maintenance Services, de EEUU, es contratista de Pemex para operar, construir y mantener tuberías. Además, contrata con la también estadounidense Halliburton -polémica empresa vinculada a negocios obtenidos en la guerra de Irak- y la francesa Schlumberger en la perforación de pozos, estudios geofísicos y dotación de maquinaria especializada.
Tiene convenios de investigación, desarrollo científico y tecnológico con la anglo-holandesa Shell, las estadounidenses ExxonMobil y Chevron, la noruega Statoil, la canadiense Nexen, la danesa Maersk Olie Og Gas y la brasileña ya mencionada Petrobras. En definitiva, iniciativa privada y externa, que es lo que parece pedir a gritos la compañía.
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