Casas cubo
A quien sólo ha visto oficinas distribuidas en cubículos en algunas películas americanas, le resultará novedoso. Si se ha tenido un cubículo como espacio de trabajo, le sonará de algo, para bien o para mal. El caso es que Grupo Afer acaba de presentar la primera vivienda hecha a partir de tres módulos transportables, con sistema de construcción industrializado, basado en las cadenas de montaje de los coches.
El prototipo de casa -domotizada- de la constructora vizcaina tiene 65 metros cuadrados, con dos dormitorios, cocina americana, baño y salón. Las aguas de bañera y lavabo son reciclables: se vuelven a usar para lavadoras. El grupo ya ha invertido 10 de los 70 millones de euros que tiene previstos y espera fabricar 3.500 viviendas al año, con más de mil empleados por planta.
Domótica, inmótica, calidad máxima de materiales, eficacia energética y reaprovechamiento de recursos naturales -ahorran un 20% de energía por el uso de sistema domótico y placas solares- son las señas de identidad de esta novedosa oferta. Además, el sistema permite reducir el tiempo de construcción y el riesgo de siniestralidad laboral.
Cada módulo está formado por un armazón en forma de cubo: 3,3 metros de ancho, 6,6 de largo y 3 de alto. La estructura interior de ferralla está recubierta por una capa de hormigón. Los cubos se ensamblan entre sí, horizontal y verticalmente. La técnica de construcción ya se aplica en viviendas unifamiliares del norte de Europa pero la gran novedad es su orientación hacia residencias en altura.
Se emplean materiales tradicionales, como el mencionado hormigón armado o las fachadas ventiladas, lo que equipara la gama de acabados con las viviendas convencionales. Además, la primera fase del edificio -cimientos o cota 0- se ejecutará con sistemas tradicionales. A partir de ahí es donde entra en juego el sistema modular industrializado.
La primera planta para fabricar pisos en serie funcionará en 2010. Habidite, la sociedad del grupo encargada del proyecto, se garantiza primero la compra de sus pisos por parte de instituciones públicas para lograr la viabilidad económica de las plantas. Se diría que es un trabajo por encargo, sin búsqueda de clientes, como pasa en el sector del automóvil: con la Diputación de Vizcaya firmó un convenio para la compra de 1.500 pisos destinados al Plan Foral de Vivienda.
Afer afronta ciertas críticas por los retrasos de su proyecto, que se deben a la disponibilidad del suelo. La Diputación gestiona la compra de los terrenos pero tras más de un año sólo ha podido comprar 155.000 de los 254.000 metros cuadrados pactados, un 60%. Se debe a las exigencias de los dueños, que han pedido hasta el triple de lo hablado al inicio.
Los 10 millones de euros invertidos en la I+D del proyecto -al que están dedicadas más de 70 personas- se han financiado con la entrada de nuevos accionistas en Habidite. La compañía desea tener plantas en varias comunidades españolas y en el extranjero: hay contactos con la Comunidad de Madrid (para 300 viviendas), México o Brasil.
Otra de las ventajas para la compañía es que la crisis inmobiliaria no le afecta porque se aleja del sector más afectado: el de la promoción. Viviendas a medida y por encargo o adaptación a las exigencias de las entidades financieras son también una buena carta de presentación. Ahora falta saber un detalle que podría ser fundamental en el éxito de estas casas cubiculares: el precio.
Categorías: Reportaje

